Dentro de una exclusiva privada en Las Flores, con estricta seguridad y el sello arquitectónico de un discípulo de Barragán, se encuentra esta residencia que celebra la esencia del México contemporáneo con profundo respeto por la tradición.
Desde el primer paso, la casa envuelve con su atmósfera serena y luminosa. La luz natural baña cada espacio gracias a tragaluces estratégicamente colocados, ventanales amplios y una cuidada orientación que permite que el sol dialogue con los muros en tonos cálidos. La arquitectura evoca el carácter emocional y escultórico inspirado en Barragán: columnas sólidas, juegos de doble altura, vigas de madera expuestas y una paleta que combina tierra, rojo mexicano y matices suaves que transmiten calma y elegancia.
El área social fluye con naturalidad. La sala principal, acompañada por una fuente lateral donde el agua corre suavemente, crea una experiencia sensorial de armonía permanente. El murmullo del agua acompaña las reuniones y convierte el espacio en un refugio de tranquilidad. El comedor formal, clásico y acogedor, se integra con una cocina amplia de estilo mexicano, equipada con muebles de Farrè que aportan calidad, carácter y atemporalidad.
Las bóvedas de ladrillo, las maderas sólidas y los detalles artesanales conviven con espacios pensados para el confort contemporáneo. Existe un gimnasio independiente que fácilmente puede adaptarse como cuarta recámara, ofreciendo gran flexibilidad según las necesidades de la familia.
La recámara principal es un verdadero santuario privado: amplia, llena de luz, con un espacio destinado a la meditación que invita al recogimiento y la introspección. Cada rincón ha sido concebido para sentirse íntimo, cálido y profundamente humano.