En Av. Bucareli, cerca de Gobernación está el clásico Edificio Vizcaya del ingeniero Roberto Servín, construido en 1922-1924. En su interior se siente uno en otro tiempo, ya ido. Y en otra ciudad: París.
En el tercer piso, completamente apartado del ruido de la calle, en un silencio histórico, está el amplio departamento. Forma un cuadrado alrededor de su cubo de luz y tiene balcones a la calle interior del conjunto, que le dan la luz exacta y temperatura perfecta.
Los acabados son (con excepción de la cocina) afortunadamente los originales, muy bien conservados. Por eso se siente original.
Tiene los lujos de la modernidad:
Al departamento se llega en elevador elegantísimo.
Tiene cochera privada con espacio para dos autos.
Tiene bodega de 21 m2 en planta baja, tras la cochera.
El edificio está, por ventura, muy bien y celosamente administrado por sus condóminos. Como la joya que es.
Si hay algún lugar aristocrático en la Ciudad de México, es aquí.