Hay casas que te cuentan historias. Esta, te invita a escribir la tuya.
En un fraccionamiento escondido entre árboles y calles tranquilas —llamado Ribera de los Sabinos, dentro del área de La Magdalena en Tequisquiapan—, vive una casa que parece sacada de un cuento europeo. Techos altos a dos aguas, tapancos, muros de tabique rojo y piedra, una chimenea protagonista y una terraza que pide tardes de amigos y asados. Todo aquí parece invitarte a quedarte.
No es una casa nueva. Tiene más de 20 años y lo lleva con dignidad. Como esas construcciones que no buscan aparentar, sino abrazarte con su calidez y su esencia. Es grande, con 345 m² de construcción sobre casi 400 m² de terreno.
La sala y el comedor están separados, como antes, y cada rincón se siente pensado para vivirse sin prisa. En planta baja hay un estudio privado y una cocina funcional. En planta alta, tres recámaras con techos de madera y tapancos conectados entre sí, ideales para juegos, lectura o simplemente soñar.
La recámara principal tiene baño propio. Las otras dos comparten baño y una vista encantadora hacia los árboles del jardín.
Afuera, una pequeña construcción del mismo estilo sirve como lavandería. Y al fondo, una terraza de piedra con barra y asador te espera para tardes largas.
Sí, necesita pintura. Algo de mantenimiento. Pero el alma está intacta. Y eso, no se construye: se encuentra.
El fraccionamiento tiene palapa común, cancha de tenis, asadores y una alberca. Pero más allá de eso, tiene algo que no se puede describir con metros cuadrados: tiene carácter.
No dejes pasar esta oportunidad única de tener una casa amplia, con carácter y en un fraccionamiento con tanto encanto como Ribera de los Sabinos.
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