Hay casas que cumplen… y hay casas que tienen criterio.
Esta es de las segundas.
Firmada por un despacho de arquitectura reconocido, aquí todo está resuelto desde el diseño: proporciones, luz, materiales y una ejecución que sí se siente sólida. No hay elementos improvisados.
Desde el acceso, el espacio se abre con naturalidad. La luz entra, los ventanales conectan la sala, el comedor y la terraza sin barreras, y el jardín se vuelve parte de la experiencia. No es solo amplitud… es cómo se vive.
Los materiales elevan todo: mármol travertino veteado en gran formato, madera de nogal, granito negro en puntos clave y una selección de acabados que se perciben desde el primer momento.
La cocina es protagonista. Línea italiana de SMEG, cubierta de mármol negro, nogal y tonos oscuros que le dan carácter. Funcional, sí… pero sobre todo bien lograda. Con isla y espacio para un antecomedor que realmente se usa.
En planta baja también tienes estudio, área de servicio y lavandería, todo integrado de forma discreta.
La planta alta mantiene el mismo nivel: tres recámaras, cada una con vestidor y baño. Balcones que abren el espacio y una sala de TV que conecta sin invadir. La principal tiene lo que debe tener: tamaño, privacidad y presencia.
La ubicación termina de cerrar: cerca del lago, áreas verdes y a pasos del campo de golf en El Campanario.