Casa prática em dimensões, confortável em distribuições e central dentro do cobiçado Coyoacán histórico, cultural e turístico. Mas com uma ressalva daquele Coyoacán gelado e vívido: o silêncio e a tranquilidade que envolvem esta rua e esta casa são insanos.
E se isso não fosse suficiente, a casa foi completamente renovada e restaurada em 2018, tanto nas instalações hidráulicas e elétricas quanto em sua proposta estética.
Aprofundando-se em sua proposta estética, devemos mencionar a personalidade que define este lar. Existem linguagens que dançam sutilmente entre suas paredes:
Os artistas envolvidos em sua confecção incluem o escultor italiano Daniele Crepaldi (porta da sala), cujas telas, através de óxidos e breus, integram o tempo e sua erosão ("cronomaterias"). O artista plástico Joel Rendón (mural vertical do pátio) vislumbra um jaguar escondido entre a selva (jardim vertical projetado com essa intenção), espreitando e ameaçador. Este mural é inspirado no Jaguar Vermelho que está dentro da pirâmide de Chichén Itzá. A cerâmica que o recobre foi queimada na Oficina de Cerâmica Experimental de Coyoacán. Os trajes que pendem no estúdio são do estado de Guerrero e fazem alusão à dança dos tecuanes em sua tentativa de caçar o jaguar ("tecuani" em náhuatl) em um jogo de contrastes entre os dois pátios (o frontal e o traseiro, onde o jaguar se esconde, portanto, caçando-se mutuamente) e que se interconectam e interpelam através do portal efêmero (porta) de Daniele Crepaldi.
Por outro lado, no pátio do jaguar, temos "Sinfonia", uma "anti-mesa" de ferro da cenógrafa, bailarina e artista plástica María de los Ángeles González Rangel. Sendo uma testemunha imutável dentro de um objeto elusivo. Um recanto íntimo para reuniões e o espírito que as convoca.
Por fim, temos Quetzalcóatl, acompanhando a ascensão e descensão dos habitantes e visitantes pela escada. O design é do já mencionado Joel Rendón e o trabalho de vitrofusão foi realizado pela artista francesa, Helena Hospital. O claraboia em vidro azul que cobre o espaço envolve enigmaticamente o trânsito de seus habitantes.
Em si, toda a decoração artística: o azul lápis-lazúli das escadas, o vermelho cinábrio ou vermelho cochonilha que envolve a casa e o tezontle que fundamenta a origem vulcânica do lar são um tributo que funde e faz alusões culturais ao México originário e suas culturas nodais: Teotihuacán, Oaxaca e Chichen Itzá.
O detalhe mais fino é, sem dúvida, as geometrias do pátio que brincam com o sol, e em certas épocas do ano, desce sobre a Casa Jaguar, a serpente emplumada (Quetzalcóatl ou Kukulkán) entre sombras e luzes.
Um espetáculo pensado em cada esquina.
Falando em termos de funcionalidade e praticidade mencionadas, a casa, por estar renovada e praticamente nova (2018) em acabamentos, está pronta para ser habitada imediatamente. Conta com cozinha integrada com ilha, adega para vinhos, um estúdio-oficina, portão automático, câmeras de segurança, interfone em diferentes pontos da casa, 3 quartos, cada um com seu banheiro completo, lavabo para visitas, um quarto de serviço, área de lavanderia, área de cobertura com um potencial enorme para culminar em um espetacular jardim na cobertura e como a cereja do bolo, o original e único pátio divino de tezontle vestido com seu muro selvático e lago que harmonizam com o silêncio da área.
Não perca a oportunidade de habitar um modelo de casa sem complicações e uma autêntica instalação artística na área mais tranquila do emblemático Coyoacán.Casa práctica en dimensiones, cómoda en distribuciones y céntrica dentro del codiciado Coyoacán histórico, cultural y turístico. Pero con una salvedad de aquel Coyoacán álgido y vívido: el silencio y la tranquilidad que arropan a esta calle y este hogar son demenciales.
Y por si fuera poco, la casa ha sido renovada y restaurada en su
totalidad en 2018, tanto en instalaciones hidráulicas y eléctricas como en su propuesta estética.
Adentrándonos en su propuesta estética, hay que mencionar la
personalidad que determina este hogar. Ya que existen lenguajes que danzan de manera sutil entre sus muros:
Los artistas involucrados en su confección incluyen al escultor italiano Daniele Crepaldi (puerta de la estancia), cuyos lienzos, a través de óxidos y breas, integran al tiempo y su erosión (“cronomaterias”). El artista plástico Joel Rendón (mural vertical del patio) vislumbra a un jaguar escondido entre la selva (jardín vertical diseñado con tal intención), acechante y amenazante. Dicho mural está inspirado en el Jaguar Rojo que está dentro de la pirámide de Chichén Itzá. La cerámica que lo recubre se coció en el Taller de Cerámica Experimental
de Coyoacán. Los trajes que cuelgan en el estudio son del estado de Guerrero, y hacen alusión a la danza de los tecuanes en su intento de cazar al jaguar (“tecuani” en náhuatl) en un juego de contrastes entre ambos patios (el frontal y el trasero, donde se esconde el jaguar, por ende, cazándose entre sí) y que se interconectan e interpelan a través del portal efímero (puerta) de Daniele Crepaldi.
Por otro lado, en el patio del jaguar, tenemos “Sinfonía”, una “anti-mesa” de hierro de la escenógrafa, bailarina y artista plástica María de los Ángeles González Rangel. Siendo un testigo inamovible dentro de un objeto elusivo. Íntimo recoveco para reuniones y el espíritu que las convoca.
Por último, tenemos a Quetzalcóatl, acompañando el ascenso y
descenso de los habitantes y visitantes por la escalera. El diseño es del ya mencionado Joel Rendón y el trabajo de vitrocerámica lo realizó la artista francesa, Helena Hospital. El tragaluz en vidrio azul que recubre el espacio envuelve enigmático el tránsito de sus habitantes.
En sí, toda la decoración artística: el azul lapislázuli de las escaleras, el rojo cinabrio o rojo cochinilla que envuelve a la casa y el tezontle que cimienta el origen volcánico del hogar son un tributo que fusiona y hace alusiones culturales al México originario y sus culturas nodales: Teotihuacán, Oaxaca y Chichen Itzá.
El detalle más fino es, sin duda, las geometrías del patio que juegan con el sol, y en ciertas épocas del año, desciende sobre Casa Jaguar, la serpiente emplumada (Quetzalcóatl o Kukulkán) entre sombras y luces.
Un espectáculo pensado en cada esquina.
Hablando en términos de la funcionalidad y practicidad mencionadas, la casa, al estar renovada y prácticamente nueva (2018) en acabados, está lista para ser habitada de manera inmediata. Cuenta con cocina integral con isla, cava para vinos, un estudio-taller, portón automático, cámaras de seguridad, interfon en diferentes puntos de la casa, 3 recámaras cada una con su baño completo, medio baño de visitas, un cuarto de servicio, área de lavado, área de azotea con un potencial
enorme para culminar un roof garden espectacular y como cereza del pastel, el original y único patio divino de tezontle vestido con su muro selvático y estanque que armonizan con el silencio de la zona.
No pierdas la oportunidad de habitar un modelo de casa sin
complicaciones y una auténtica instalación artística en la zona más tranquila del emblemático Coyoacán.